


Hay historias que no se escriben en los libros, que no figuran en la prensa, que no salen en la tele. Trazos escritos en libretas, agendas y papeles. Imágenes que anidan en un álbum de familia, o pueblan los recuerdos de la gente. Esos hilos tejen la trama que habla de los pueblos, se anudan y entrelazan configurando la identidad de las personas y uniéndolas en hebras de reflejan el latir del corazón colectivo.
En Teatro Espontáneo los actores escenifican historias reales que el público cuenta. En el momento se da forma actoral a la narración, bajo una dirección que hace de lazo entre ambos.
Los actores le devuelven al narrador sus palabras hechas teatro.


